viernes 13 de noviembre de 2009

Espacios (5) / Arlt y la actualidad

Aliados
Las invasiones foráneas siempre fueron motivo de preocupación para los defensores de la tradición. El extranjero, de una forma u otra, busca imponer algo de lo que trae. Siempre hay una violencia sobre el territorio invadido, un no renunciamiento a lo que dejó y menos aún, una aceptación pasiva de su condición de ciudadano con menos derechos que los nativos. Lo primero que hace la Modernidad, como proceso integral de transformación, es desarraigar al hombre de su destino –ese fijado por los ancestros- y expulsarlo a una indiferenciación de la que solo saldrá cuanto mejor demuestre su desconexión con cualquier proceso anterior a ella. Cuando uno de los personajes de Berlín Alexanderplatz dice que no cree en el destino, que no es griego sino berlinés, está dejando bien en claro que la metrópolis es su identidad, no Alemania. Esta ruptura con la tradición es una especie de eterno retorno del mecanismo moderno. Si algo permanece, corre peligro de volverse un destino, o una condena, por lo que la alternativa es acelerar la velocidad tanto de la construcción como de la destrucción de lo dado. Que es lo que hace Arlt con Buenos Aires y con las lecturas sobre la realidad nacional. Como aliados tiene a los inmigrantes y a la técnica: los primeros, en su expresión más radical como el anarquismo, intentan disolver el orden instituido; la segunda, salvar las diferencias.

miércoles 11 de noviembre de 2009

Espacios (4) / Arlt y Döblin

Traición, tradición y destino
Tres ejes que se cruzan constantemente en la obra de Arlt y lo acercan a Doblin, así como Buenos Aires también se espeja en la Berlín de entreguerras. O las formas de abolir el destino, o el sitio de la tradición, a través de la traición. Para hacerse cargo del presente, es necesario, por motivos de supervivencia, iniciar un proceso de destrucción. Pero la acción debe encontrar su correspondencia vital en el espacio que la configura. La traición (y sus equivalentes como el amor prostituido, la deslealtad, el crimen y la invención) es el elemento que hace entrar en comunión al hombre moderno que se ha quedado sin fundaciones (y sin fundamentos) con esas coordenadas móviles de espacio-tiempo en continua transformación. Pero el problema de Erdosain es el mismo que el de Biberkof: esa destrucción también los alcanza. Döblin sin embargo tiene una salida más acorde con Benjamin: si la experiencia no es posible, queda la comunidad. En Arlt, no sólo la experiencia no es posible sino tampoco lo es la realidad. La Buenos Aires de Arlt no es exactamente la de Martínez Estrada. Allí no hay anemia, al contrario, hay exceso de vitalidad tecnificada. El problema es cómo evitar convertirse en el insumo necesario para alimentar esa maquinaria sin recurrir al mito de la tradición (o como no ser el primer Borges).

viernes 6 de noviembre de 2009

Espacios (3) / Espacio y Violencia



















Espacio y violencia
(Notas preliminares para el libro Espacio y violencia en la obra de R. Arlt)
La traición del pensamiento periférico a las formas constituidas y legitimadas se corresponde también con su espacio de acción. Se actúa sobre la lengua y sobre el lenguaje para desmantelar el poder hegemónico del centro que detenta la palabra y las formas de nombrar. Hacerse de una voz propia implica violentar este poder, provocando a la vez efectos sobre la cultura pero también sobre los modos de habitar y de construir un territorio. El pensamiento periférico o marginal siempre se extraña de sí mismo y de su espacio de pertenencia; se hace, como dice Deleuze, una lengua extranjera puesto que, de lo contrario, quedaría atrapado en la repetición y la continuidad. Esta forma de violencia sobre el espacio propio se espeja en la figura del extranjero. Al foráneo se le sustrae el derecho de expresión por no haber participado, desde su nacimiento, de la historia y la construcción del lugar que ahora habita. Al pensador marginal se lo niega por haberlo abandonado. Ambos toman por asalto a su objetivo y, de una forma u otra, apuntan a su disolución. De allí el rechazo y el miedo al extranjero y a los pensamientos fuera de eje.

miércoles 4 de noviembre de 2009

Espacios (2) / Los traidores

Los traidores
Ni la periferia ni el centro permanecen constantes a través del tiempo. Son lugares móviles y dependen de la época. Un pensamiento de borde no lo es sólo con relación a una institución, como sería la Academia, sino y principalmente, con relación a las voces dominantes, a las legitimadoras de la cultura de cada época. Lo que hace este tipo de pensamiento es precisamente ir contra esas formas que, de alguna manera, establecen los márgenes de acción de lo pensable. Contra una hegemonía que dicta no sólo contenidos sino también formas de circulación, de pertenencia y de recepción, de acceso y de interpretación. Menoscaba, con un trabajo por lo general minucioso y obsesivo, las bases sobre las que se fundan esos mecanismos. Que son las bases culturales de la sociedad que erige a aquellos voceros y respeta aquellas instituciones. El lugar de enunciación, por ese motivo, es una de los elementos fundamentales para descubrir qué pensamientos son realmente desestabilizadores y cuáles solamente adquieren sus modos, que van siempre asociados en la imaginación a cierta rebeldía, para justamente sostener un mismo estado de cosas. El pensador marginal siempre es perseguido con el silencio y la omisión, la excomunión y la soledad. Su obra se lleva tan mal con el presente como él con su época.

martes 3 de noviembre de 2009

Espacios (1) / Impunidad y pensamiento













Impunidad y pensamiento
Hay cierta impunidad en aquellos pensamientos que no responden a colegiaturas y cánones. O mejor dicho, que no responden a nada más que a ellos mismos. Son pensamientos esencialmente infieles e inesperados. La previsibilidad de la pertenencia y los límites de ella le son desconocidos. Son sospechados, sobre todo en los ámbitos estructurados, de carecer de rigor. Puede ocurrir todo lo contrario: a veces son más rigurosos que el pensamiento atrapado en formas preestablecidas y que conoce de antemano sus itinerarios de acción. Y este rigor deriva precisamente de la falta de red y del peligro de extravío que conlleva, extravío que suele adquirir las formas del palabrerío o, incluso, del idiolecto. En este pensamiento no hay sin embargo posibilidad alguna de comunidad. El pensamiento periférico siempre está solo, aunque establezca de tanto en tanto alguna complicidad. No es singular por rebeldía sino por necesidad; no se está en el margen por opción sino por devenir (y a veces por imposibilidad, no material sino emocional, de habitar cualquier centro). Por lo general, habla al vacío y este vacío se termina convirtiendo en su auditorio.

domingo 1 de noviembre de 2009

Jornadas Benjamin / Kracauer

RECOMENDAMOS

Coloquio Internacional
“Walter Benjamin / Siegfried Kracauer:
Teorías Materialistas de la Historia”

9 al 11 de noviembre - de 10:30 a 13 hs. y de 14:30 a 21 hs.
Hotel Bauen, salón “Cascadas” / Callao 360

Organizan:
Facultad de Filosofía y Letras (Universidad de Buenos Aires)

Revista Herramienta
Más informes en:
www.filo.uba.ar

viernes 30 de octubre de 2009

APUNTES (14)

Fundiciones



















Hay ciertos objetos que se incorporan a la atmósfera de una época y quedan plasmados en ella como un todo indivisible. De alguna forma, no la explican sino la actualizan por un instante, como si el tiempo no hubiera pasado. Asaltan el presente como las magdalenas de Proust, con la ventaja de que esto puede ser planeado. Sé que la infancia va a volver ni bien escuche cualquier tema de Los Iracundos o de Roberto Carlos. El tiempo pasado detona en su esplendor, como si esa canción sintetizara los momentos memorables, los días para el recuerdo, y esa síntesis fuera arrojada al presente. La actualidad queda en sombras, retrocede y jamás se funde con lo recordado. Todo lo que vino después, ese radio que se va ampliando cuando crecemos, queda abolido de golpe. Pero esa forma de suspensión del tiempo, de reversión de la linealidad, sin embargo, es improductiva si no entabla alguna relación, alguna zona de vecindad con su entorno, tanto pasado como actual. Si queda atrapada en ese espacio acotado por los límites del objeto y de nuestra propia emoción.

miércoles 28 de octubre de 2009

APUNTES (13)

La distancia al centro y los radios de la rueda

En la infancia, lo trivial se mezcla con lo solemne y lo grave, y todo se configura desde aquel lugar privilegiado del que hablaba Pascal. Sujetos a las mismas pasiones, decía, adultos y niños sin embargo se hallan en diferentes posiciones; unos en lo alto de la rueda; los otros, más cerca del eje. De allí que los niños son menos afectados por los mismos movimientos. La atrocidad de la época, la dictadura stronista, nos llegaba como rumores fragmentados y adquiría siempre la forma del cuchicheo, de lo que al no poderse nombrar, se agigantaba en la imaginación y circulaba a la par de las trivialidades, confundiéndose con ellas. Rumores atroces que alimentaban el espíritu lúdico y el misterio y que, a veces, nos protegían de la feroz tensión a la que estaban sometidos los adultos.

lunes 26 de octubre de 2009

APUNTES PARA UNA INVESTIGACIÓN (12)

Materiales de construcción
























La mirada al pasado no es exactamente el producto de la detención del cuerpo que gira hacia atrás y observa. Es más bien la colisión con el presente de algo que se creía ya pasado. En algunos casos, son materiales dispersos que emergen con la búsqueda y que alguna vez constituyeron la base material de esa actualidad que me conformó en la infancia. Materiales concretos como piezas de rompecabezas que ahora exigen una forma. O se atesoran como recuerdos nostálgicos (sería la mirada del anciano al que se le agotó el tiempo) o se les sigue el rastro para comprender qué lugar ocuparon en aquella construcción. Una especie de relevamiento arqueológico de la trivialidad: por lo general, esos elementos fueron pensados efímeros, pero sobrevivieron y se anclaron en las fundaciones. Son, además, íntimos, personales, pero a la vez colectivos. La mirada al pasado tampoco es la construcción del mito personal, la puesta en relieve de la existencia a través de la escritura. Es, en todo caso, la existencia personal entendida como material colectivo de construcción de esa época que, de alguna forma, ahora me hace retacear el cuerpo al presente.

viernes 23 de octubre de 2009

WARHOL




















MUY RECOMENDADO:
Lo vamos a ir a ver a Warhol en el Malba

miércoles 21 de octubre de 2009

MEDIOS

La anarquía posmoderna
(o por qué no nos interesa demasiado el debate sobre la Ley de Medios)



El problema surgió con internet. La red con su multiplicidad de voces y miradas vino a quebrar las pretensiones hegemónicas de cualquier poder. La red es impune, caprichosa, oscila entre la charlatanería y la palabra plena; descree de los permisos, dogmas y normas de validación: de allí su gran atractivo, sus potencialidades y también, muchas veces, su perdición. En la red suelen quedar en suspenso las legitimidades del mundo real (aunque los legitimados suelen negar también esta realidad). La red pone a prueba la paciencia y, sobre todo, la perseverancia: erige, administra, relaciona y aniquila con total indiferencia. Las nuevas generaciones no escuchan radio; ven muy poca televisión y los diarios en papel les resultan piezas de museo. El verdadero problema, intuimos, será cuando se pretenda alambrar este universo infinito.

lunes 19 de octubre de 2009

GUARANIA (2)

MANUEL ORTÍZ GUERRERO
Vengo a tu encuentro

Manuel Ortiz Guerrero nació en Villarrica, en el paradisíaco Guairá, el corazón oriental del Paraguay. Romántico y bohemio, de melena enrulada y profundos ojos verdes, pronto deslumbró con sus versos y su oratoria a los círculos literarios de Asunción, ciudad a la que llegó a mediados de la década del 10. Hacia el año 1928 conoció a José Asunción Flores. Fueron autores, en forma conjunta, de varias guaranias y de paso lograron que en este género musical estuviera el latir de la geografía de todo un pueblo. Lenta, melancólica, a veces triste, siempre bella. Como el Paraguay. Sobre el origen de la guarania hay dos versiones. La historia oficial dice que el creador fue el genial Flores, cuando trabajaba sobre una polka en el año 25. Otra, que Ortiz Guerrero habría retenido en la memoria, durante sus vagabundeos adolescentes por las rutas paraguayas, viejas canciones indígenas que entonaban los carreteros, y que le habría pasado el ritmo a Flores varios años después. Ambas anclan en las mismas raíces, pero la segunda es un poco más romántica que la primera, aunque ésta parece la más fiable. Los síntomas de la enfermedad, sin embargo, aparecen muy temprano, en plena juventud. El cuerpo que se va aniquilando por el avance del mal necesita, con urgencia, una nueva configuración. El poeta entonces se recluye en su rancho y, de alguna forma, se vuelve leyenda: sólo saldrá por las noches, envuelto en una capa, como un ángel negro que se sabe condenado. De esta condena, de ese destino fijado en la infancia, del horror del cuerpo mutilado, extrae una poética donde hará entrar en comunión la fugacidad terrenal con las cuestiones eternas, la belleza y lo terrible, el amor y el dolor, la alta cultura del modernismo de Darío, de los simbolistas franceses y la voz popular del guaraní. Paraguay, con sus paisajes vitales y sus violentas fragmentaciones, con el cuerpo también despedazado, encuentra en él a su poeta lírico. O trágico, como la historia de ambos. Ortiz Guerrero muere en Asunción en 1933, precisamente cuando el país se hallaba embarcado en una nueva aventura bélica; aún no había cumplido los cuarenta años. Eso dicen las biografías. Aunque también puede ser que siga deambulando en las noches que le dieron refugio, esas en las que se escucha a lo lejos una música triste y uno nunca está del todo seguro si procede de algún instrumento musical o son los murmullos de la tierra.
(NOTA PUBLICADA EN REVISTA CONTRATIEMPO)

jueves 15 de octubre de 2009

LA GUARANIA

Tragedia y tiempo perdido
La guarania surge también de esa comunión cósmica entre hombre y naturaleza. Pero a diferencia de la zamba, el desgarro de aquélla tiene estatus ontológico. Es la situación del hombre en el mundo que si bien no se halla expulsado, como en el tango, sí acusa un quiebre, una pérdida que es anterior a él. La guarania es lenta, melancólica, trágica: lo mismo que configura, también desgarra.India fue una de las primeras y casi se diría que funda el género. La india de Manuel Ortiz Guerrero y José Asunción Flores es un ser que habita un espacio entre los hombres y los dioses, pero también entre la cultura y la naturaleza. Espacio que, como tal, está condenado a la destrucción. Como salvaje y como diosa, que lleva en su cuerpo el testimonio de sus orígenes, lo único que en realidad le resta es amar y llorar como humana. La certeza de esta imposibilidad, o la destrucción de este “edén guaraní” –que el poeta blanco contempla extasiado a través de esa mujer sobrehumana- es la verdadera tragedia del Paraguay, tragedia que se irá reactualizando cíclicamente a lo largo de su historia y que remitirá siempre a la original. De allí también la melancolía.

martes 13 de octubre de 2009

ZAMBA PARA OLVIDARTE (3)

La compensación estética
El amor perdido como enfermedad terminal: imposible de recuperar (o de curar) no por voluntad sino porque en aquella pérdida también se produjo un extravío, el del abandonado. Por eso, cualquier retorno se estrella contra la nada. En ese enfrentamiento entre dolor y nada surge (casi a manera de redención) la compensación estética. La música viene a reparar, de alguna forma, esa contradicción entre el dolor mortal por el abandono y la nada que genera. La versión de Daniel Toro es la más trágica; en la de Mercedes Sosa, en medio de la desolación, hay un resto de esperanza; en las de Diego Torres y Soledad, se consolida en cambio, y definitivamente, esta compensación. En los dos primeros, las palabras son estiletes; en los otros dos, actúan como tales.

viernes 9 de octubre de 2009

ZAMBA PARA OLVIDARTE (2)

Amor, abandono y olvido
Nombrar como si fuera la primera vez, esa es la idea de la Zamba. Pero esta primera vez no está respaldada por el léxico propio, la vacilación linguística o la metáfora audaz. Esta primera vez se asienta en lo que no está intermediado por la cultura, en el sentimiento primero que se afianza a fuerza de repeticiones y siempre en vecindad con la naturaleza. El paisaje actúa como garante o testigo de este contrato, que todavía pretende no estar roto, entre las palabras y las cosas. Por eso no hay cursilería posible, ni romanticismo trillado. Son unas pocas ideas que se expresan, se repiten, dan vueltas, tratan de conciliar. Estados del alma o, mejor dicho, el alma en diferentes estados que pugnan por hacerse, por primera vez, palabra. Y esa primera vez acontece una y otra vez., se enuncia y se desintegra ni bien enunciada.

miércoles 7 de octubre de 2009

Zamba y Tango

Ya ves que es mejor no hablar
(Algunas reflexiones después de escuchar Zamba para olvidarte)



El tango es urbano, es la expresión del hombre olvidado en la gran ciudad, el que perdió algo en algún momento y que sabe que esa pérdida y ese momento tienen que ver con su existencia metropolitana. En la zamba, en cambio, habla el paisaje. En el tango se escucha como murmullo conspirador el tráfico y el tiempo destructor; en la zamba, las ondulaciones cósmicas, el ritmo a veces cansino, a veces juguetón, pero siempre eterno, del tiempo rural. Perseguido y excomulgado, uno necesita la contraseña de pertenencia, el léxico propio, el vocablo expiatorio de culpas y deudas. El otro apela a la frase sencilla, a un lenguaje primero, más cercano a lo que nombra, como si esta cercanía ahuyentara, por lo menos transitoriamente, aquella imposibilidad.

domingo 4 de octubre de 2009

MERCEDES SOSA

La generación del 80



Era ella, junto con Heredia y Gieco. Nos cansamos de escucharlos y de ir a sus recitales que obraban en nuestras vidas con la fuerza de un ritual. Toda la izquierda unida, sobre todo la militancia universitaria, estaba allí, en esa liturgia. Cerraban actos proselitistas, llenaban parques, musicalizaban las multitudinarias marchas por los Derechos humanos de la década del 80, retumbaban obligados en todas las peñas. Nos pasaban los ritmos que luego entonaríamos en nuestras propias movilizaciones, contra el imperio, contra el FMI, contra el bajo presupuesto universitario, con las facultades tomadas, contra todo. Los versos tenían la fuerza del mandato y nada queríamos saber de otras estéticas. Mirábamos de reojo a Soda, a Suéter, a Los abuelos de la Nada, nos atraía Sumo, de los Redondos sabíamos poco; de Cemento o el Parakultural ni hablar. Demasiado modernos para nosotros, los herederos de esa generación truncada del 70. Habíamos llegado después del horror y había que hacerse cargo. Recoger los símbolos y revitalizarlos, ponerlos de nuevo en circulación, reescribir la historia, cambiarle el final. Con Silvio Rodríguez la fiesta estaba completa. Cuba, Nicaragua y Buenos Aires sin escalas. Ellos en el escenario y las multitudes en éxtasis, a las puertas de una improbable revolución y siempre con alguna historia de amor acechando en la clandestinidad. Y la voz de ella que surgía y parecía que la tierra nos hablaba, nos interpelaba. Hasta cuando, clarividente como pocas, se hartaba de los estudiantes y afirmaba que ya no le gustaban, que jamás haríamos nada.

miércoles 2 de septiembre de 2009

CINE / NO SE LO DIGAS A NADIE

Información y muerte



Alex recibe un mail anónimo donde le dicen que su mujer, asesinada hace 8 años, está viva. A partir de allí, inicia una búsqueda desesperada. Alex no sabe nada pero se va encontrando con gente que tiene retazos de esa información. La posesión de la verdad, sin embargo, implica la muerte. No se puede saber y seguir vivo. Es una verdad condenada que vuelve cuando se la había dado, como a la mujer, por muerta. Corridas, disparos, mafias, lealtades y traiciones se suceden en el film No se lo digas a nadie de Guillaume Canet dejando en claro que más allá de cuál fuera esa verdad, su precio es altísimo. Nada menos que el mundo real construido a fuerza de sepultarla.

miércoles 26 de agosto de 2009

CINE / DILLINGER

Los entrañables enemigos



El problema de ver una película basada en hechos reales es que uno ya sabe el final. Esto que parece un poco infantil, no lo es si hablamos por ejemplo de los héroes románticos. Como siempre los terminan matando, se debe luchar contra la tentación de solidarizarse demasiado con el personaje. O mejor dicho, contra la solidaridad previa que se tiene con él. Tarea difícil en el caso del Dillinger interpretado por el genial Johnny Deep. Auténtico héroe holliwodense de otras épocas –el otro enemigo público, Clark Gable, le enseña desde la pantalla del cine cómo debe morir-, Dillinger es recio pero no despiadado; un hombre de acción que puede volverse vulnerable por amor; un hombre increíblemente valiente que teme más perder a su amada que a la muerte. En fin, un personaje irresistible cuya sentencia dictada por la historia nos pesa durante toda la película y de la que sabemos, ni Hollywood podrá salvarlo (no es el caso, por ejemplo, del Aquiles de Brad Pitt, en el que hasta llegamos a desear que se altere la mitología y que Héctor resulte triunfante).

viernes 17 de julio de 2009

TRABAJO EDITORIAL

Publicar libros es una tarea difícil en la Argentina. Pero también una apuesta donde, muchas veces, se nos va gran parte de la vida. El tiempo del libro y el tiempo personal suelen entrar en conflicto. Uno no termina de asimilar que allí quedó atrapado un tiempo. Un tiempo que de alguna forma va a volver transformado cuando aquél empiece a circular y nos miremos, autor y libro, como dos extraños. Ambos pensando ya, seguramente, en otra cosa.

miércoles 3 de junio de 2009

PRÓXIMAS NOVEDADES EDITORIALES

CONTRATIEMPO EDICIONES

1. La ciudad como problema estético. De la Modernidad a la Posmodernidad
ENSAYO / ARQUITECTURA Y CIUDAD
Zenda Liendivit / Julio 2009

2. San Ignacio Miní: La identidad arquitectónica
ARQUITECTURA Y PATRIMONIO
Norberto Levinton / Julio 2009

3. Modernidad, Posmodernidad y Actualidad
Revista Contratiempo Impresa
Año 3 – N° 3 – Otoño / Invierno 2009



LIBROS PUBLICADOS

Territorios en tránsito. Ensayos sobre la Ciudad Moderna
Zenda Liendivit / Ensayos
Ver sitios de distribución


Revista Contratiempo / Contratiempo Ediciones
www.revistacontratiempo.com.ar / revistacontratiempo@fibertel.com.ar
Av. de Mayo 1370 – 4° “52” / Tel. 4384 5857
(L a V de 14:30 a 19:30 hs)

domingo 10 de mayo de 2009

Apuntes (11) / Paraguarí

El tiempo suspendido

Si San Pedro y Santaní fueron imprevistas –esto es, no teníamos imágenes previas ni recuerdos de infancia-, no ocurrió lo mismo con otros puntos de este viaje: Paraguarí, la tierra de mis abuelos, y San Bernardino, el lago que nos refugió durante la niñez del insoportable calor de Asunción. Y ambos con resultados opuestos: el primero se convirtió en un perfecto túnel del tiempo; el otro, un fantasma al que inútilmente traté de correr los velos para que memoria, recuerdo y actualidad me dieran algún dato. La ruta a Paraguarí, la 2, no había cambiado demasiado. A la derecha, el cementerio; a la izquierda, el camino transversal que nos dejaría a las puertas del gigantesco caserón, ubicado justo al final de la calle, en las postrimerías del pueblo y lindante con el campo y los cerros. Justo frente a la estación de tren, ese que ya había dejado de pasar cuando éramos niños, allá hacia fines de los 60. El silencio, el olor a caballo y a hierba mojada, los patos que seguían bañándose en los baches del camino, la estación clausurada y la construcción en forma de claustro, que ocupa toda una manzana y donde se alternan las habitaciones, las salas de estar, el almacén familiar y el establo: los recuerdos se golpeaban idénticos contra la actualidad y evitaban la distancia; la arquitectura se había fundido al paisaje inmediato y soñaba eternidades. Las formas resistían; las estructuras y la piedra, sin embargo, ya habían iniciado el camino de las ruinas
.

domingo 26 de abril de 2009

ACTUALIDAD / Entre paréntesis

PARAGUAY, LUGO Y LAS MALDITAS REPETICIONES
Mezcla de diosa y pantera

La Guerra de la Triple Alianza liquidó a la población masculina adulta del Paraguay. Liquidar al enemigo no es vencerlo simplemente. Implica que ese enemigo es tan peligroso que la única opción es borrarlo de la faz de la tierra por temor a posibles resurrecciones. Es lo que intentaron hacer los nazis con los judíos y es lo que hace cualquier medicina con aquellas pestes peligrosas para el planeta. En el fondo de estas limpiezas, genocidas o profilácticas, siempre anida el miedo del débil frente a algo al que se considera superior. El ejército paraguayo era, sin dudas, temible. No sólo porque estaba adiestrado y armado hasta los dientes con alta tecnología sino porque estaba en casa. Y esa casa, geografía inhóspita muchas veces para el extraño, funcionaba como eficaz aliada. Al lado iban las mujeres, enterrando hijos, maridos, amantes, hermanos; iban al lado porque la guerra no suele ser asunto de mujeres. Y tal vez eso sea cierto: cuando se tiene la capacidad de engendrar vida resulta mucho más difícil terminar con ella, menos intentar borrarla de la faz de la tierra. El cuerpo de la mujer fue el último territorio que debía ser conquistado para que la destrucción fuera total: violada, humillada, ultrajada, comerciada y hambrienta, la población femenina deambuló para sobrevivir entre el trabajo agrícola, la prostitución y los casamientos por conveniencia con el enemigo. La tarea que se cargaron al hombro estas mujeres de la pos guerra, sin embargo, era conocida: al fin y al cabo, sólo se trataba de dar vida, como un parto entre los escombros. Esta refundación con connotaciones oscuras, muchas veces prostibularia, de alguna manera quedó como impronta en las mujeres campesinas del Paraguay. Embrutecidas por el trabajo agobiante de la tierra, soportes de la casa, cargadas de hijos, con gobernantes todopoderosos, replicantes de héroes pasados, suelen ser atravesadas por los diferentes estamentos del poder, desde los patrones y sus hijos, el comisario del pueblo, el puntero político hasta todo aquél que represente una forma de salvación de ese presente condenado que se repite siempre igual a sí mismo. En este contexto de atropellos silenciosos y silenciados, en un interior empobrecidísimo y sucesivamente olvidado por los gobiernos de turno, es que se inserta la múltiple paternidad del Presidente Lugo. El mecanismo que se repite sin cuestionamientos, trivializado y naturalizado como si fuera el destino inexorable de toda mujer pobre y campesina, incluso en un hombre que promueve el cambio cultural como Lugo, pareciera indicar que es más fácil derrocar una tiranía o un mal gobierno que destruir sus bases culturales. Mientras pervivan estas estructuras colonizadoras, sólidamente enraizadas en las mentes, en las costumbres, en los hábitos de todo pueblo, el cambio será apenas un slogan electoral, un simulacro para conseguir que todo siga exactamente igual.

sábado 11 de abril de 2009

Apuntes (10) / Museo y Memoria

Los secretos de la selva
(Segunda Parte)




Sobre una calle de tierra, camino a la iglesia y al lado del colegio Bernardino Caballero, se levanta el “Museo Multicultural de Nueva Germania. Memorias: cultura y futuros solidarios”. El sitio denota cierto abandono, como si hubiera tenido un momento de esplendor y ahora sobreviviera bajo el polvo, la oscuridad y el silencio. Andrea explica que los jóvenes que lo mantenían activo se fueron de la Colonia a otros puntos del país para seguir la Universidad. Que ahora está descuidado pero que, por épocas, viene gente de Asunción y de otras partes del mundo interesada en la historia del lugar. Muchos estudiosos, miembros de organismos no gubernamentales, también periodistas y escritores. Andrea habla de Nietzsche, de su hermana y su marido. A ella le dice por el nombre completo. A él, lo trata de Bernardo. No hay, sin embargo, en esta familiaridad atisbos de soberbia –ningún parecido con los que se refieren al hermano como Friedrich y analizan su obra. La chica es demasiado joven para ese tipo de pedanterías verbales. Suena más bien como si se estuviera refiriendo a un familiar lejano. Un excéntrico antepasado responsable de que hoy todos estuvieran allí. "No se acostumbraba al calor, ni a los ritmos de trabajo, lo ponían mal los insectos de la zona”, comenta con una sonrisa comprensiva. Retratos del matrimonio y escenas de la vida cotidiana cuelgan de los paneles, junto a carteles explicativos de la fundación. Un ejemplar desvencijado del periódico, fechado en 1887, que editaba la Colonia en alemán, yace justo bajo la ventana; sobre una de las paredes laterales se recuesta una biblioteca con algunos libros antiguos, todos en alemán. Los objetos que componen el museo fueron donados por los descendientes de los primeros colonos, hay artefactos de radio, botellas de cerveza, sillas de montar y hasta una caja registradora. Pero la agrupación juvenil que trabaja en el rescate de esa memoria –entre ellos Arnold, hermano de Andrea, que hoy estudia Derecho en Asunción- no se detiene en los principios que llevaron a Fôrster a crear Nueva Germania, sino en la Nueva Germania que se fundó a raíz del fracaso de aquél. La utopía de Fôrster-Nietzsche resultó al final exactamente en su contrario: las familias alemanas que llegaron con el matrimonio así como sus descendientes se integraron totalmente al contexto, se fundieron con esa naturaleza que prácticamente llevó al suicidio al ideólogo y desarrollaron estrategias de mejoramiento de la yerba mate, principal sustento de la zona. Sin embargo, un halo maldito sobrevuela el pueblo, alimentado por los mitos, cierta superchería pero sobre todo, por el oportunismo y la ignorancia. "A mi hermano le cayó muy mal un escritor inglés que estuvo hace un tiempo investigando. Lo vio en cierta ocasión levantando los retratos de Elizabeth y de Bernardo, vivando sus nombres, le pareció un fanático...". La chica me mira y nos deja que terminemos la idea. "¿Propaganda nazi?", preguntamos. "¡Exactamente!", dice ella y se le oscurece la mirada. "Nada de eso, a nosotros no nos interesa nada de eso. Pero aquí viene todo tipo de gente", remata. Al abandonar el museo, la chica nos señala una casa, muy próxima, donde vive el alemán más antiguo de la colonia. "Él sabe mucho, pero ya está muy viejo", dice con cierta resignación.
Abandonamos Nueva Germania con la impresión de que vamos a volver.





viernes 3 de abril de 2009

Apuntes (9) / Geografía feroz

Los mapas mudos

Los exámenes de geografía nos causaban terror. “Para mañana, mapas de orografía, hidrografía y división política del Paraguay”, decía la profesora en tono calmo y silenciaba de golpe al aula. El norte siempre fue complicado: Concepción- Concepción, San Pedro-San Pedro, esos son fáciles de recordar, actividad económica, población, límites, clima… Los dos primeros y no sabíamos nada, nada de nada, salvo que el nombre de la capital coincidía con el del departamento, pero por lo demás eran como puntos oscuros en esos mapas mudos del examen. Por lo menos del vecino Amambay, por historia o por delito, se hablaba. Porque ni Concepción ni San Pedro tenían la mística bandolera de ciudades como Pedro Juan Caballero (ahí iba “comercio”, sin duda), desde donde llegaban historias aún más oscuras que desde Puerto Presidente Stroessner (hoy Ciudad del Este) y que está separada de Brasil por apenas una calle, esta vereda Pedro Juan, enfrente Punta Porá. Cruzo y cambio de país, ¿qué son los que viven en esas ciudades, paraguayos o brasileros? ¿Una mezcla? ¿Nada y no les importa? ¿Extranjeros eternos? Tanta guerra para terminar confundidos en el límite de una calle con leyes del lejano oeste y nacionalidad difusa. Tampoco poseían la heroicidad de Cerro Corá donde fue a morir López y que era recordada, por lo menos cada 1º de marzo, con cierto aire doloroso. El centro y sur del país eran diferentes, allí estaban la riqueza, los paisajes paradisíacos, las buenas carreteras, Asunción. Recuerden que San Pedro tiene forma de cuero, piensen, cuero, ¿qué actividad produce cueros?, ayudaba la profesora. San Pedro entonces era ganadero. Qué más, tenía bañados, y ríos, con el Paraguay al oeste, y esteros, selva. Calor insoportable. Eso servía para el ítem “clima” y para ubicar las zonas agrícolas. Pero nada sabíamos de alemanes que fueron a fundar colonias utópicas, muchos menos de Ligas Agrarias ni de latifundios, Nietzsche estaba tan prohibido que lo único que alcanzamos a escuchar es que era el anticristo. O algo así, las versiones llegaban mezcladas, por las dudas, nos lo prohibieron a él, a su familia y allegados. Las pujantes colonias alemanas que conocíamos estaban en Villarrica, el bastión cultural del país, la tierra de mis bisabuelos y abuelos maternos, llegados después de la Guerra de la Triple Alianza, todos alemanes que amaban al Paraguay, se mezclaban sin reparos y aprendían el guaraní y lo hablaban como nativos. Pero no eran paraguayos, tenían portación de cara, rubios, altos, de ojos claros. Ningún conflicto, Paraguay es nacionalista pero no excluyente, recibe a todos; la otra comunidad estaba en San Bernardino, la ciudad del mítico lago azul -que jamás fue azul ni de ningún color parecido, más bien siempre tendió al marrón y ahora está verde de algas y desechos industriales-, ese al que Vinicius canta, y lo canta como un brasilero, no como un paraguayo; Vinicius es romántico, cualquier versión paraguaya es trágica. Había alemanes también en el Chaco –el otro gran misterio de la geografía que solía resolverse con la etiqueta de desierto. Había alemanes también al sur, en Itapúa, donde construyeron el hermoso Hotel Tirol, seguramente para no extrañar demasiado, donde iban los novios de luna de miel y los turistas. Pero el calor del norte es insoportable; la selva, impiadosa; la fauna, innombrable: una geografía difícil para pensar utopías. Una geografía que nos aterrorizaba precisamente porque en el blanco de esos mapas, y en el silencio que solía precederlos, intuíamos que nada había de vacío. Y lo llenábamos, vaciándolo a la vez, con un par de frases, así dejábamos tranquilos a esos parajes remotos, donde pobreza, delito, historia y naturaleza se mezclaban hasta fundir los límites, confundir los enunciados y lanzar a la región casi al terreno del mito.

martes 31 de marzo de 2009

Apuntes (8) / La utopía

La llegada a Nueva Germania
(Primera Parte)

Detenemos el auto frente a la comisaría; tres policías, con las sillas recostadas contra la pared, nos miran.
- Buscamos a la Sra. García, venimos a conocer el Museo.
- Es por allá –nos dicen, y señalan la ruta por donde entramos al pueblo.
Golpeamos las palmas de las manos frente a cada finca (antigua señal de llamada en el Paraguay que no conoce de timbres y tampoco de puertas cerradas con llave). No sale nadie. Es cerca del mediodía, el calor es húmedo, pegajoso. Casas, jardines selváticos y caminos de tierra: ésa es nuestra primera imagen de Nueva Germania. Aparece de la nada una nena que nos asegura que no es García. Es pequeña y tiene el color de la tierra. Volvemos a la comisaría. Desde allí llaman a no sabemos quién y por fin tenemos el dato.
- La Señora García vive cerca del Hospital.
El hospital queda en dirección contraria a nuestra primera búsqueda. Hacia allí vamos; el auto lucha contra el barro y el mal empedrado. Se queda atascado, sale victorioso, encontramos el Hospital y la casa de los García. Nos recibe Andrea, una adolescente bella, inteligente y lúcida. La chica pertenece al cuerpo de ballet de la colonia y forma parte de la agrupación juvenil que se encarga de mantener la memoria del pueblo. Andrea será nuestra guía durante las casi tres horas que permanecemos en Nueva Germania. Y la responsable de que pudiéramos acceder al Museo: su madre viajó a Asunción y le dejó la llave a una de sus profesoras. La joven entonces nos acompaña hasta una finca cercana, llama por celular a la mujer que se encuentra en otro pueblo y le pide que traiga la preciada llave: “Profe, hay unos investigadores que vinieron de la Argentina que quieren conocer el Museo”, le dice. La profesora, una mujer alemana que enseña guaraní en la única escuela primaria de la colonia, viene al cabo de un rato. En la espera, nos dedicamos a recorrer el pueblo. Hay algo de violencia en la vegetación que rodea las casas y crece al costado de los caminos, como si la arquitectura hubiera entablado una lucha sin tregua contra la selva. Violencia de la naturaleza pero también del tiempo: se respira cierto aire fantasmal, alimentado por el silencio, la ausencia (no hay nadie por ningún lado) y el deterioro. Pero sobre todo, por la imposibilidad: con el presente abolido, Nueva Germania es el retrato de lo que no fue y parece habitar ese tiempo. Algo de eso hablamos con Andrea cuando un rato después nos acompaña al Museo.

sábado 28 de marzo de 2009

Apuntes (7) / El norte

El Mariscal se detuvo en Santaní


San Estanislao, o Santaní, es una ciudad ubicada a 150 km. al norte de Asunción. Fue fundada como Reducción Jesuita en 1749 (el nombre se debe a San Estanislao de Kostka, jesuita polaco). En agosto de1869 el que fuera Colegio y vivienda de los sacerdotes se convierte en cuartel del Mariscal López y Santaní en capital transitoria de la República. López se dirige con su tropa a Cerro Corá y se instala, por una semana, en ese pueblo a orillas del arroyo Tapiracuá. Las reliquias de la breve estadía se exponen casi al alcance de la mano en el Museo "Ex Cuartel", las dependencias evocan la vida cotidiana del Mariscal, cama y vajilla de higiene incluidas, y uno tiene la sensación de estar invadiendo la intimidad del que fuera el gran héroe de la infancia (Héroe devenido figura conflictiva a raíz de las múltiples lecturas y revisiones que se hicieron de él, y de toda la historia del Paraguay, tras la caída del stronissmo). Una intimidad, por otro lado, poblada de sangre e intrigas hasta el final: durante esa semana de agosto del 69, nada más, manda fusilar a cerca de cien hombres de su tropa por sospechas de conspiración. La construcción sólida y austera del Museo, con muros de piedra y vigas de madera, cuenta con una galería (construcción típica en Paraguay por motivos climáticos) que se abre al follaje exuberante de la ciudad. Santaní es un pueblo bello y próspero enclavado en San Pedro, uno de los departamentos más pobres del Paraguay, convertido en centro de irradiación desde hace varios años de las más virulentas protestas campesinas en reclamo de la postergada reforma agraria y donde el actual Presidente Lugo ejerció su obispado. Dejamos Santaní al mediodía -los ecos de la Triple Alianza nos resuenan todavía, se mezclan los relatos heroicos y los escenarios monumentales imaginados en la infancia con esta realidad austera, casi monacal, donde López resiste los últimos meses. Pensamos en rastrear esas huellas de la Gran Guerra, que perviven, ya lo experimentamos en Asunción, más allá de museos y libros de historia. Nos dirigimos al norte, a la misteriosa Nueva Germania. Nos previenen sobre rebeliones y cortes de ruta. Pero todo el trayecto, hasta ahora, fue muy tranquilo.

jueves 12 de marzo de 2009

Apuntes (6) / Los riesgos

El espacio recordado
En este viaje (a Paraguay) voy a retornar a ciertos lugares que para mí tienen una identidad definida, construida por la experiencia pasada y sostenida por el recuerdo. He vuelto varias veces a ellos pero nunca pude fijar sus sucesivas fisonomías, aquella identidad se impone por sobre cualquier transformación en el tiempo. La memoria borra estos cambios, por no ser relevantes, y defiende algo que al parecer considera fundacional. O estructurante. Pero ahora el objetivo cambió. La despreocupación de los otros retornos (la vuelta a casa, la suspensión del tiempo) se enfrenta al necesario distanciamiento frente a la tarea de la escritura. Tengo que, de alguna forma, extrañar al tiempo de la infancia, a sus lugares, a las identidades construidas y solidificadas en el recuerdo.
Extrañarlos para recuperarlos; desmantelarlos para indagar sus materialidades, sus relaciones, sus tensiones, sus campos de vecindad. Aún a riesgo de perderlos.

sábado 7 de marzo de 2009

Apuntes (5) / Biografías

La escritura de la vida
Escribir la biografía de un pueblo a través de la propia es una alternativa para acercarse al pasado. La cuestión es que, como sujetos modernos, con mucha frecuencia la biografía personal implica a varios pueblos, no sólo por el nomadismo propio sino también por el de nuestros abuelos. La escritura de la vida se desparrama en territorios, lenguas y costumbres, para fijarse, precariamente, en el espacio donde nacemos y nos criamos, es decir, donde adquirimos los primeros modos de relación con la realidad, la cultura y la lengua materna. Indagar en los elementos fundantes de ese espacio y de ese tiempo es indagar también en esa escritura de vida colectiva, como es la historia de un pueblo -ese que me construyó en un pasado que ahora, como inevitablemente ocurre con cualquier pasado, se torna un problema.

miércoles 4 de marzo de 2009

Apuntes para el próximo libro

La literatura como problema
Escribir implica que existe un problema y la escritura se propone como un espacio de reflexión sobre el mismo. La literatura, en este caso, funciona como una forma de conocimiento, una superficie de exploración, de tanteo, un merodeo alrededor de un núcleo conflictivo. Algo en el lenguaje literario, en sus mecanismos y desplazamientos, lo vuelve preferible sobre los otros discursos, no literarios, algo que tiene más que ver con la naturaleza del problema que con las intenciones del escritor.
Cuando la literatura abandona este uso reflexivo, se vuelve ejercicio de imaginación, terreno para fantasías taquilleras, ingenio, demostración de saberes o cualquiera de las variables de casi toda la literatura contemporánea.

domingo 1 de marzo de 2009

Ejercicios de verano (18) / CINE

Frost vs. Nixon: el periodismo emocional

Durante casi todo el tiempo que duran las entrevistas, Frost parece desconcertado, como si sintiera en carne propia la diferencia abismal que lo separa de su contrincante. Entreabre los labios, amaga con hablar, a ratos parece aturdido. Enfrente tiene nada menos que a Nixon dando cátedra, cómodo, soberbio, revirtiendo a su favor cada una de sus preguntas. Seguro de sí mismo, un ídolo caído que no acepta su situación y se sigue sintiendo omnipotente. Manipulador, miserable por lo bajo, un hipócrita frente a las cámaras. Pero Goliat tiene un lado débil que se lo sirve en bandeja a David para que le aseste el hondazo demoledor. Entonces comienza la caída, lenta, tortuosa, la imagen en primer plano de las transformaciones del rostro, la anhelada confesión que parece surgir de algún sitio remoto de la estructura síquica del ex presidente, un sitio hasta entonces inexpugnable que viene a ser tomado por asalto por ese presentador televisivo, frívolo y oportunista. “Si lo hace el Presidente de los EEUU es legal”, o algo así, afirma el ya nervioso entrevistado y la estupefacción de Frost, el silencio incrédulo de la sala de grabación, la impotencia de sus asesores: bienvenidos a la corrupción legitimada. Un país, un mundo boquiabierto, es lo que celebran al final periodista y colaboradores. Y, por qué no, un nuevo periodismo, más emocional, de éxito seguro para un público que ama las ficciones épicas (Michael Sheen recuerda un poco a Dustin Hoffman, se posesiona del papel de tal forma que lo hace mejor que si lo hubiera interpretado el mismo Frost). Nixon se retira, abatido, conciente de que lo ha vencido un rival muy por debajo de su capacidad intelectual (tal vez esa sea la parte más dolorosa de su derrota). Y en su retiro, en el andar lento de viejo arrasado por el tiempo, hay algo de Hitler en La caída y algo de Don Corleone en sus últimos momentos, jugando a las escondidas con su nieto en su bellísima finca italiana. Poderosos, superhombres, a los que les llegó la hora, como al resto de los mortales.

viernes 27 de febrero de 2009

Ejercicios de verano (17) / Apuntes libro

Excavaciones
Para la tarea de excavación del pasado se necesita un plan, dice W. Benjamín en Crónica de Berlín. La figura del excavador es muy gráfica: lo hallado se confunde con la tierra que lo sepulta, surge de esas capas pero a la vez ellas constituyen su escenario de lectura, de valor, de significación. Crear el contexto para los recuerdos y no el mero inventario. Y luego, la relación vital entre infancia y muerte: es la intercepción entre el reino de los muertos y la ciudad, cuando ésta da cuenta de aquel, la que da forma a la infancia en su carácter más seductor.

martes 24 de febrero de 2009

Ejercicios de verano (16) / Apuntes libro

La lengua extranjera
La lengua materna también es el otro gran espacio de pertenencia que conforma la infancia. Para comunicarse en el país de adopción, los extranjeros siempre están traduciendo, incluso cuando el idioma es el mismo. Se piensa en la lengua de origen, con su dinámica particular, y se va adaptando a la voz del lugar. Después de un tiempo, una retrocede, jamás desaparece, para dar preeminencia a la otra. Pero como los rastros de la primera pugnan por salir a la luz, la mirada y el discurso de un extranjero siempre estarán teñidos de cierta extrañeza, como si estuvieran ligeramente fuera de foco. Esta contaminación provoca el mismo efecto en la tierra de origen, con el agravante de que el que se fue no participó de los movimientos y transformaciones producidos durante su ausencia. De ahí que la condición de extranjeros suele ser crónica e irreversible.

lunes 23 de febrero de 2009

Ejercicios de verano (15) / Apuntes para el próximo libro

Los extranjeros
Cuando uno es extranjero no lo es sólo con relación al país de residencia. También, y con mucha frecuencia, se termina siendo un poco extraño para el país de nacimiento. Esto ocurre sobre todo cuando se lo abandonó por mucho tiempo. Ambos países nos lanzan una mirada desconfiada: uno, por no reconocer, con justa razón, como nativo de su suelo al que no nació en él. El otro, porque hay algo de traición en el abandono, en la sustitución del suelo natal. También es cierto que los que poseen certificados de nacimiento de otras tierras no son los únicos extranjeros. Así como tampoco, dicho certificado es excluyente para sentirse como tales. En realidad, creo que la condición de extranjero está íntimamente ligada a la relación que se tiene con el territorio de la infancia. Por eso, para los que somos extranjeros, un poco extraños ya para nuestro país de origen, nuestra patria termina siendo la infancia. Algo tan cierto, y a la vez tan ficticio, como irrecuperable.

miércoles 18 de febrero de 2009

Ejercicios de Verano (14) / TV

La mirada de Jon Stewart


Es gracioso, histriónico, payaso. Recurre a lo que encuentra a su alcance para ridiculizar a su objetivo. A veces razona o interpela; otras, grita, se sacude, gesticula; hace morisquetas o rompe botellas y vasos sobre su escritorio. Insulta o se vuelve sarcástico. Pero lo que resulta realmente demoledor es la mirada. Desconcertado, como si le hubieran dado un cros a la mandíbula, mira fijo a la cámara y guarda silencio de radio: es la impotencia en estado puro frente al absurdo y el disparate consensuado y repetido hasta el hartazgo en los medios de comunicación o en los discursos de los políticos. Inteligencia, humor y carisma: una combinación explosiva.